El nuevo parque de juegos    Agrandar la foto

Jesus
Cómo construimos un nuevo parque de juegos

por Jesús López, guardián menor de La Iglesia El Buen Pastor
3 de mayo de 2008

Fragmento de un artículo publicado en The North Carolina Disciple, julio del 2008, página D-5.

Recuerdo a un grupo de personas de diferentes edades y lugares trabajando todos juntos en un ambiente lleno de alegría. Había niños ayudando a jóvenes, y jóvenes ayudando a adultos, y adultos ayudando niños, todos emocionados construyendo un patio de juegos. Y no fue un dibujo, sino que esto pasó ante mis ojos. Es difícil describir los sentimientos y emociones que tenía cada uno de nosotros. Estuvimos trabajando alrededor de 12 horas, no me es muy claro si fue trabajo o diversión. Quiero creer que fue trabajo, por que terminamos sucios y cansados, pero también terminamos muy felices. Niños y adultos trabajamos, nos movíamos de un lado a otro con una sonrisa dibujada en nuestras caras. Entre bromas y chistes estábamos cooperando unos con otros. Si alguien terminaba una tarea, se unía a ayudar a alguien más o hacía otra cosa.

Es interesante ver cómo la energía que teníamos al iniciar el día se transformo en alegría al pasar de las horas, y esa alegría al término de nuestra obra fue convertida en una felicidad enorme. Al día siguiente fue la continuación de lo que yo he llamado una bendición. Y es que el espíritu de amor y alegría que nos rodeaba se dejó sentir a lo largo y ancho de nuestro santuario: Durante el servicio, cantando y escuchando a Dios, pude recordar el pasaje del Pentecostés, y es que no importó el idioma. De repente, ya todos hablábamos de un mismo modo. Al término del servicio celebramos la bendición de nuestro patio, rodeándolo todos los que ahí estábamos. La celebración no se hizo esperar. Al igual que las sonrisas y la alegría, algunos jugaban, otros cantaban. Había gente feliz por todos lados, felicidad era el marco del espacio que ocupábamos

Los dulces y las piñatas fueron la gota que derramó el vaso, y de repente, por un instante, ya no vi más adultos. Realmente todos estábamos hechos niños y disfrutando a más no poder. Así pasó la tarde y llegó el momento de despedirnos, pero lo hicimos con tanta alegría como todo lo anterior por que sabemos que estamos muy unidos y tendremos más fiestas juntos.

Quiero agradecer a las personas que nos regalaron nuestro patio de recreo. Puedo asegurarles que dentro de él se fabricarán millones de sonrisas. Agradezco de igual forma a todas esas personas chiquitas y grandes que ayudaron a su construcción. Espero que disfrutaron tanto como yo lo hice y espero que podamos compartir la bendición de estar juntos nuevamente.